
Una desmigajada veraniega fácil y rápida, con una base crujiente y un relleno cremoso de ricotta, yogur de vainilla y percoche. Se prepara sin rodillo, trabajando la masa con las manos, y es perfecta para servir bien fría después de un breve reposo en el frigorífico.
En un bol mezcla la harina, el azúcar, la levadura, la ralladura de limón y la sal. Añade la mantequilla fría en cubos y trabaja con los dedos hasta obtener grandes migas.
Agrega el huevo y amasa solo lo necesario, sin compactar demasiado. Lleva la masa al frigorífico mientras preparas el relleno.
Mezcla la ricotta, el yogur, el huevo, el azúcar y la ralladura de limón hasta obtener una crema lisa y homogénea.
Lava las percoche, divídelas en gajos y elimina el hueso. Unta con mantequilla un molde de 23 cm.
Distribuye en el fondo aproximadamente 2/3 de la masa desmigajada, presionándola ligeramente. Vierte encima la crema del relleno y añade los gajos de percoche.
Cubre con el resto de la masa, sin aplastarla demasiado. Hornea en horno estático precalentado a 170 °C durante 45-50 minutos, hasta que esté dorada.
Deja enfriar por completo la desmigajada y luego déjala reposar 1-2 horas en el frigorífico antes de servirla para obtener porciones más compactas.
Molde de 23 cm
Batidor o espátula
Bol grande
Conservar la desmigajada en el frigorífico, tapada, durante 2-3 días. Antes de servir, dejarla a temperatura ambiente durante 15-20 minutos para realzar su textura y sabor. También puede porcionarse y congelarse, bien envuelta, durante aproximadamente 1 mes.
Receta italiana de temporada, ideal en verano. Si no encuentras las percoche, puedes usar nectarinas maduras pero firmes. Para una consistencia óptima, la ricotta debe estar bien escurrida y la tarta debe servirse fría.
Italia, Piemonte